Hola me llamo Nuria y... ¡no sé cocinar! ¡Chssssssss!, ¡que no se entere Chicote que me corta en Juliana! Por cierto, siempre me he preguntado quien sería esa tal Juliana… ¿La chica más fina y cortada de Malcocinado, provincia de Badajoz? Eso sí muy delicada pero….¡qué mala leche! ¡Juliana, nena!, que son verduritas no el tío que te denegó la condicional o el médico que decidió amputarte las dos piernas para acabar con tus problemas de insomnio. Aunque, fijaos, yo con tanto ensañamiento me inclino más porque fuera la hermana vegana de Jack el destripador.... que manera de cortar... cuanto detalle, cuánta precisión, nooo si ahora para pochar unas verduras hay que ser ¡¡neurocirujano!! Y ¿para hacer la compra?, ¿que hay que ser?, ¿osteópata?: "por favor, cuarto y mitad de gallina, nonono el piramidal y el tendón rotuliano ni tocarlos que es lo más sabor le da.
En fin, como os decía, no sé cocinar, ¡y no!, la culpa no la tiene mi abuela, que como todas las abuelas, también, sabía cocinar. ¡Puf!, y ¡cómo cocinaba mi abuela! De una sola voz, era capaz de lavar, pelar y cortar todos los ingredientes, ponerlos en fila de a uno, y ¡hale!, sin rechistar, ¡directos a la cazuela y de allí al plato! No le hacía falta ni encender el fuego, con una mirada aquello echaba humo. Y que cosas oye… a mi nunca me levantó la voz, ¿eh?... yo veía volar un cuchillo... y ¡hale! directa a la ¡mesa!
¿La culpa? ¡La culpa es de la tele! Sí, sí, sí, la tele. Que si Master Chef, Top Master, Vuelta y vuelta, Pesadilla en la cocina, Atracón a Mano Armada, Robin Food, el programa de José Andrés, Chef en casa, Torres en la cocina, cocina con Sergio, cocina con Bruno, ¡¡¡pero por favor!!!.... ¡mi cocina no es tan grande para cocinar con tanta gente! Si compro los espaguetis por unidades para ahorrar espacio…. Hombre, hombreeee que estos señores tienen por encimera el puente de Brooklin y su cocina parece el garaje del tipo ese de bricomanía, ¡que los Transformers al lado de sus electrodomésticos tienen la tecnología de una cuchara de madera! Hombreeee que he tenido que quitar la vitro, la nevera, el horno, el microondas,… para poner más televisores…. Que no me llega la vida… ni tiempo para comer tengo viendo tanto receta…. ¿para qué leches necesito cocinar?
¡Pues sí! ¡Claro que lo necesito! ¿Para qué? Porque si no sabes cocinar, hoy en día, olvídate de tu vida social. Antes te llamaban por teléfono tus amigos y decían…. ¡Ey! ¿Nos hacemos unas birritas y unos sándwiches de jamón y queso en casa? Y no habías colgado el teléfono y ya te llegaba ese olor a queso fundido y mantequilla que te hacía salir disparado… Ahora te mandan un WhatsApp diciendo.. Esta tarde Chardonney Sour, fetas de comté y jamón 5 J, ¡pero si no sé si es la comida o es la dirección!
Bueno, bueno , bueno… es que lo del jamón clama al cielo. Dividido en tres categorías, clasificado en cuatro etiquetas…. Que si DO Los Pedroches, que si DO Jamón de Guijuelo.. ¿DO? DO el que te cortas siempre cuando echas mano al jamón con el cuchillo de la tal Juliana, vamos… ¡digo yo! ¡Que a este paso vamos a ir a comprar el jamón a las bibliotecas! ¡que en vez de colgados están catalogados!
Eso sí… no puedo negarlo… que bueno está el jamón… ese jamón ibérico de bellota con esa etiqueta imponente que dice.. “este cerdo recibió una alimentación a base de hierbas y piensos y en el período de engorde fue alimentado de bellotas y pastos. El animal se crío en dehesa para no estar sometido a estrés y para que dispusiera de espacio suficiente para correr y así la grasa se entremezclara con el músculo y diera lugar a una carne con esa veta caraterística que le da una textura, aroma, y sabores singulares….” ¡A ver si es que ahora el cerdo tiene que estar federado! Pero vamos a ver, de toda la santa vida se ha quitado lo “blanco del jamón”. ¿Veta? ¿Qué veta? ¡Señores! Llamemos a las cosas por su color! ¡L O B L A N C O!
A todo esto… llega el aluvión de respuestas al chat,…. uno… llevo confit de fua con reducción de Pedro Ximénez, otro shashimi de erizos con guarnición de Donburi, el sencillito … emulsión de crema de patatas con milhojas de praliné y esferificación de membrillo, pues yo… ¡yo me voy a llevar un diccionario para ver si logro saber qué me estoy llevando a la boca! Nooooo, si a Madame Curie hoy en día en vez del nobel le darían una ¡estrella Michelin!
Y llega el momento del postre…. ¿Una rodajita de melón?, ¿un poco de piña?… vale, vaaaale algo más sofisticado que yo también he viajado…. ¡¡Fresas con nata!! ¡Toma ya! ¡Impresionados! ¿Impresionados? Noooooo, ¡tiramisú del Véneto! Y a ti se te ocurre preguntar qué lleva eso,… “a ver pues lleva: yemas de huevo, azúcar, bizcochos de soletilla, café, chocolate negro, mascarpone..” ¿pero cómo que más? ¡si no sé ni lo que es el carpone como le voy a poner más!
Mirad de verdad, a mi llamadme paleta… pero cuando me ponen un plato delante y no sé si se come, se bebe o me lo tengo que llevar a casa y darle de comer a ver si crece un poco… ¡se me quitan hasta las ganas de cenar!
P.D. ¿Alguien sabe cuál es el gentilicio de Malcocinado?:P
Ja ja ja muy bueno. Yo también quito lo blanco!!!
ResponderEliminarJa ja ja muy bueno. Yo también quito lo blanco!!!
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